martes, 17 de agosto de 2010

Cine, cine, cine... más cine por favor

Veo cine desde que tengo recuerdo, me alimento de ello, no puedo vivir sin historias.
Me gusta ir sola al cine, la verdad es creo que me gusta más sola que acompañada.
Yo siempre tengo que sentarme muy adelante, así la pantalla es toda mía. Si voy con gente dejo que ellos decidan, nunca he sido radical del todo. Pero yo necesito entrar en la historia así que la tercera fila es ideal para mí, es la fila de detrás de los raros, de los que ven mal de lejos, de los muy bajitos y de los que creen que alguien con el pelo muy rizado se va a sentar delante de ellos y no les va a dejar leer los subtítulos.
Me escondo en mi tercera fila, en cuanto se apaga la luz hasta me descalzo si puedo y me acurruco en la butaca, me hago invisible en la sala, es como si al tener solo contacto con la butaca y no pisar el suelo pudiese despegar más fácilmente; también me pasa con la lectura, debo estar aislada o incluso en movimiento para transportarme mejor, volar mejor. Últimamente, si me canso, me apoyo en la butaca de al lado, me recuesto y es mas cómodo; lo sé, es exagerado y sobreactuado.
Y cuando salgo del cine casi nunca comento las películas (antes escribía pequeñas críticas en pequeños cuadernitos), es que quiero seguir un rato en ensoñación y recordando todas las sensaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuéntame algo