jueves, 29 de abril de 2010

La vida es sueño

Un comienzo potente: “Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”.

Y un final que te golpea: "Lo cierto es que soy una mala persona, pero eso va a cambiar, yo voy a cambiar. Es la última vez que hago algo así. Ahora voy a reformarme y dejar esto atrás, ir por el buen camino y elegir la vida. Estoy deseándolo, voy a ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, el equipo de compact disc y el abrelatas eléctrico, buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, teleconcursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de nueve a cinco, jugar bien al golf, lavar el coche, jerseys elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal... ir tirando mirando hacia delante hasta el día en que la palmes."

Irvine Welsh, Trainspotting

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Calderón de la Barca, La vida es sueño

¿Qué ocurre entonces? Un esfuerzo bestial para conseguir... ¿cosas? Cuando te faltan esas cosas, ¿te aguantas a ti mismo? Si no te adaptas... si no quieres adaptarte... ¿te engañas? ¿te crees mejor? ¿el que se adapta y conforma está mejor que tú? quizá si no se pregunta las cosas le hacen sentirse seguro, lo cierto es que con las preguntas nada está bajo control.

martes, 13 de abril de 2010

El papel carbón

Reírse es bueno, vale, resulta que es evidente, vais a ver, o por lo menos os sonreiréis.
Me apunté —o eso creía yo, enseguida lo relato— a unos cursos de la ahora llamada Red de Empleo Estatal. ¿Es estatal la Red o el empleo?, para empezar ya es ambiguo de narices.
Comenzaré de nuevo, cuando comencé esta fase de desempleada consulté las fuentes, me metí en la gran telaraña y consulté el Plan de Formación, qué gran enunciado. Tardé dos días en consultar toda la oferta de cursos, un día en decidir cuáles hacía (sí, soy, soy indecisa, pero es que eran más de 500 cursos).
Fui a la oficina de empleo.
Por supuesto el portal digital y los cursos allí reseñados son virtuales, en su sentido estricto. Cuando llegas a la mesa de información dos seres empáticos te comunican que los cursos que has pasado dos días analizando no existen (claro, eran virtuales... pero tú no lo viste... en realidad existen algunos de los que has visto).
Entonces vuelves a empezar, las fotocopias, que no puedes llevarte, ni fotocopiar, contienen la información real, esta vez ya solo la analizas en seis minutos, ¿milagro?, no, es que es más corta.
Así que te decides.
Si te quieres inscribir en un curso has de rellenar un complicadísimo formulario (nombre, apellidos, DNI, código del curso). Se trata de una fotocopia en DIN A5, para los que no esteis familiarizados con el formato, lo que viene siendo la cuartilla de toda la vida, que por supuesto habíais abandonado al pasar a Secundaria, la vida ya era para vosotros en DIN A4 pero en la Red (la llamaremos así) las reglas cambian. El formulario, del cual no hay copia, se queda allí en la mesa.
Pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, semanas... y aquella hojita y aquella hojita y aquella hojita se perdió...
Volví a la oficina y una de las dos empáticas me dijo que yo no estaba inscrita: "que si rellenamos mal las solicitudes, que si quizá se ha perdido... que si las tiramos..." quizá entró el viento por la puerta e hizo volar al sencillo papelillo.
...
Un sistema (el de empleo) demasiado cutre, perero, ramplón, ¿se acuerdan de la nave espacial con la que Tony Leblanc pretendía conquistar el espacio en 1970? (El astronauta, de Javier Aguirre).
Me río, ríanse conmigo, porque tiene gracia. No creo que podamos, ni debamos, tomarnos en serio a personas que creen que pueden salvarnos de la deriva de los continentes (crisis mundial y cambio climático), si la solución a las cosas domésticas, que también dependen de ellos son tan medievales.
Si mi abuelo estuviera vivo diría que por qué no se ha usado papel carbón, él lo usaba siempre. Es una reliquia del pasado... incluso mi abuelo lo es, una reliquia, quiero decir, pero hacía copias, con el papel carbón.
Con una copia de la hojita demostraría que me había inscrito, lo habría podido hacer otra vez y entrar quizá en la selección para el curso, ja, o no, pero, ¿por qué perder la oportunidad si la operación era muy fácil?
Tenemos los recursos, ¿cuál es el motivo para no usarlos?

lunes, 12 de abril de 2010

Paro, parar (segunda)

¿Se acuerdan de la procrastinación?
La primera vez que oí esta palabra fue en una película; el hermano mediano de la familia de El primer día del resto de tu vida (muy recomendable) padecía esta "dolencia".
Procrastrinar es diferir, aplazar.
Y fíjense las casualidades del cine, la famosa Scarlett O'Hara también practicaba lo del "déjalo para mañana".
Hasta ahora era una obsesiva del "primero la obligación y luego la devoción", entonces decidí equilibrar un poco y empecé a dejar algunas cosas para mañana.
Cualquier tiempo pasado ya pasó y el mañana es incierto así que intento hacer planes diarios.
Me paré para tratar de averiguar qué no debía aplazar más y era intentar ser feliz.
A algunas personas cercanas esto les parece una locura, yo no tenía mucho que perder: un trabajo con el que ni siquiera puedo tener casa propia (hablo de alquiler, por supuesto), yo quiero vivir no sobrevivir, ya he demostrado con creces que puedo hacerlo.
Claro que tengo miedo, nos lo están metiendo en el cuerpo desde hace dos años o más, ahora ya es insoportable, hay que hacerse un poco sordo.
La felicidad es la ausencia de miedo, ¿por qué aplazar más la felicidad?