martes, 2 de marzo de 2010

Ernesto Nathan Rogers, Domus, Casa dell'uomo

Una casa no es casa si no es cálida en invierno, fresca en verano, serena en toda estación, acomodando a la familia en espacios armoniosos.
Una casa no es casa si no contiene una esquina para leer poesía, una alcoba, un baño, una cocina.
Esta es la casa del hombre. Y el hombre no es hombre si no posee tal casa.

Sobran las palabras, estas letras son del año 1946.

¡Y con alféizar!

lunes, 1 de marzo de 2010

"Quiero un alféizar"

Voy a tratar de explicar el extraño título. Hace unos días he estado en Copenhague y las ventanas han cobrado un sentido que no tenían hasta ahora para mí. Hasta hace una semana era un sueño para mí, que vivo en un país soleado, poseer en algún momento de mi vida una terraza o en su defecto un pequeño balcón, ya sospechaba que las ventanas podían dar mucho juego pero my small trip en la capi danesa ha hecho que me rinda a sus pies. No puedo parar de repetir: "quiero un alféizar". Hay alféizares complicados como escaparates de bazar, velas, flores, objetos, móviles; y hay otros en los que una luz invita a mirar hacia dentro. No podía dejar de mirarlos, la mayoría de los daneses no tienen cortinas, es inevitable pasar junto a esas ventanas y no echar una miradita dentro. Para mí no es nuevo, hace años que me gusta pasear fijándome en las ventanas con luz, si puedo ver desde abajo algún objeto me gusta imaginar lo que estará ocurriendo dentro o cómo serán los que viven allí. Quiero un alféizar y quiero que todos miren adentro al pasar.