jueves, 27 de septiembre de 2012

Olivas griegas

El olivo es un árbol longevo, corto, con un tronco retorcido, no es bonito pero tiene algo que todos quieren.
Su fruto es la aceituna, es lenta, necesita un año entero para madurar.
He escogido estas de la izquierda para contar mi relato.
La historia de estas brillantes frutas comienza en Grecia. Hay una región en ese país llamada Kalamata, una población tranquila bañada por el mar Jónico.
Las de Kalamata son oscuras, carnosas y de sabor difícil pero dan un jugo mágico. Un jugo que todos quieren.
El jugo, o sea el aceite, se hace prácticamente de la misma forma desde hace mucho, pero mucho, mucho.
No solo hacen aceite los griegos, también lo hacemos los españoles, los italianos, los portugueses, sirios, tunecinos, turcos, marroquíes… hay más. Todos son lugares donde al olivo le gusta vivir, está a gusto, hace mucho sol, tanto que todo el mundo lo quiere.
No soy nada fan de las fábulas pero siempre he necesitado que me explicaran las cosas de manera sencilla, ya lo decía mi hermano "solo tienes diez minutos de concentración", y por eso quizá intento concentrar en estos escritillos temas gordos sin conseguirlo. Los más avezados ya sabéis por dónde voy, los realmente inteligentes, como mi hermano, intuís que no llegaré.
Hay dos palabras que me quitan el sueño desde hace tiempo: una es progreso, el individuo por antonomasia tiende al concepto, pero se repite mucho desde que cambiamos de Régimen, quiero decir del Antiguo al Nuevo, allá por el siglo diez y… ocho, oye, es inventar una máquina de vapor y el individuo comenzar a cagarla. La palabra se define:


progreso.
(Del lat. progressus).
1. m. Acción de ir hacia adelante.
2. m. Avance, adelanto, perfeccionamiento.

La otra es globalización y no estoy segura de que se haya llegado a una definición muy definida, valga la repugnancia.

globalización.
1. f. Acción de globalizar (integrar cosas diversas). 
2. f. Extensión del ámbito propio de instituciones sociales, políticas y jurídicas a un plano internacional. 
3. f. Difusión mundial de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres.
4. f. Econ. Proceso por el que las economías y mercados, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, adquieren una dimensión mundial, de modo que dependen cada vez más de los mercados externos y menos de la acción reguladora de los gobiernos.

Soy realmente ingenua en mis razonamientos, así que seguiré con mi fábula; progreso es haber conseguido que un buen jugo de aceituna siga siendo un buen alimento, que sepamos ahora todos los beneficios que aporta y que pueda llegar a cuantos más humanos mejor, pero la globalización consigue que todo eso no sea suficiente si no se compite, si no se codicia, si no se aplasta, al menos eso es lo que parece.
En algún momento se ha oído que para conseguir el primero es necesaria la segunda, están intentando convencernos de que es así, pero ¿cuándo empezó a pesar más la segunda para que el primero no fuera suficiente?, ¿cuándo se decidió que debía tiranizarnos un concepto económico?, ¿cuándo se decidió que el olivo no debía vivir tranquilo bajo el sol y madurar lentamente sus aceitunas?, ¿cuándo se decidió que debíamos vivir como el que lo decidió?
Cada vez hay más voces que gritan que no está equilibrado, que la desigualdad es cada vez mayor y reclaman un mundo más encaminado al "Nada en exceso", que dicho sea de paso también debemos a los griegos.


lunes, 17 de septiembre de 2012

Le petit jardin (variación)

Hay gente que camina siempre mirando hacia arriba, otros miran hacia adelante, muy lejos, fingiendo mucha seguridad y otros siempre miran para abajo, fingiendo inseguridad, yo soy de estas últimas desde mi tierna infancia, seguramente hay varias explicaciones para ese comportamiento, prefiero en esta ocasión evitar que me psicoanalicéis y deciros que con toda probabilidad es porque en el lugar donde me crié las partes de arriba no atraían en absoluto a mis ojos infantiles, otro gallo habría cantado si me hubiese criado, qué sé yo, en la Gran Manzana, donde todo se vive muy pa'rriba, literal y capitalmente hablando, el suelo pierde importancia cuando moles de acero y vidrio te dan la sombra en todo momento.
Sabéis que las piedras, hormigas, gusanitos, colillas y, en fin, todo tipo de criaturas que habitan los suelos de nuestras ciudades son muy atractivos para otras pequeñas criaturas, dícese perros, que dicho sea de paso tienen diseñada su cabeza para mirar hacia abajo, nunca serán prepotentes, o niños, que, aunque su cabeza esté diseñada para ir mirando un poco más arriba que los perros, de momento no creen tener más importancia que su próximo y suelen pasar las horas examinando el asfalto a fondo y recogiendo muestras sobre el terreno.

Algunos ya conocéis mi afición exploradora del suelo común, creo que hay días que el suelo te da más alegrías que lo que hay por arriba y sobre todo es una gran fuente de inspiración. También tengo que deciros que los míos siempre me han apoyado en mis vocaciones.
Este verano el suelo de Marsella me ha regalado dos pequeños jardines, hace unos días os mostré el primero y este es el segundo, forman parte de la colección de hallazgos vegetales urbanos que comencé hace dos años y que tiene varios ejemplares de gran importancia. Para conseguir un ejemplar como el de la fotografía han de darse unas condiciones especiales, primero, de humedad; después, que en el lugar en el que estén enclavadas haya una tendencia al robo de tapas de alcantarilla, y, por último, la escasez de exterminadores de "malas hierbas" muy frecuentes en ciudades muy civilizadas, lo cual yo, por supuesto, agradezco enormemente.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Road trip


¿Cómo habéis pasado el verano? Este es mi resumen, en sellos. Una tarjeta postal, no significa nada, cada uno tenéis la vuestra. No salen personas en estos sellos. Pero hay un montón de personas en estos sellos. Gente de todas partes compartiendo alegrías, cabreos, vino, malestares, lasaña, sentados por horas en una plaza mientras el sol se mueve pero la humedad permanece y un bebé duerme. Hay historias e historia. Hay olores, de los buenos y de los malos. Hay un coche y carreteras, muchos kilómetros de uvas. Hay una niña cogiendo arándanos en una montaña, en mi montaña, en esa donde hay un mar de nubes, en esa donde estás alegre. Hay lenguas que no entiendo. Hay aire nuevo, sucio como el viejo, pero es nuevo. Hay olor a mar y a flores y a tierra. Hay esquinas que me pertenecen para siempre. Hay pan pellizcado y tomates con sal en un lugar gris. Hay conversación. Hay discusión. Hay silencios. Hay silencios. Hay belleza. Hay veneno, se escapa por mis labios y no miro atrás. Hay una cascada de agua helada. Hay un paseo por el pasado, sintiendo cosas parecidas, con las mismas bajas presiones (atmosféricas) y más alcohol. Mi playa. Hay un desencuentro que no resuelvo, y que está abriendo una grieta, un desfiladero como el de mi montaña. Hay otras vidas. Y todo es real.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Un globo, dos globos, tres globos

Tres globos blancos vuelan libres hasta convertirse en tres puntitos diminutos en el firmamento de esta tarde de verano. No, no es un principio, bueno o malo, para romper el post en blanco, lo acabo de presenciar (salvo licencias poéticas y esas no las cuento). Intentando trabajar me disperso con facilidad, y en ausencia de moscas cualquier cosa es buena, ahora se llama déficit de atención, y bueno esto no es del todo exacto porque he seguido a los citados tres hasta donde llegó mi vista mortal.
La realidad me distrae… un fuerte aroma a menta procedente de la terraza de al lado me ha hecho perder el hilo del discurso.

He decidido abrazar el surrealismo.