martes, 23 de octubre de 2012

Luz y negro

"Al vivir en una ciudad grande, seguro que vas mucho a museos, al teatro…" parece el típico diálogo besuguero de tu prima, la que vive en provincias, ¿provincias?, como si de una nueva especie humana se tratara, el país se divide, sí, sí, se divide, entre norte, sur, grandes urbes, pequeñas urbes o ciudades de provincia, pueblos y ya el colmo del paleto vive en aldeas (donde debiéramos volver, sin dudarlo) hasta llegar a esta polis, contaminada y egocéntrica, además de céntrica en sentido estricto, nadie me había llamado provinciana, ojo, eh, en el buen sentido, desde el cariño.
Cuando vivía en mi provincia, o sea, en ese lugar donde vas a casi todas partes andando, excepto al Carrefour, los sábados por la tarde te arreglas mucho, llamas al mercado "ir a la plaza" y solo coges un taxi cuando vas a la piscina de la finca de algún familiar, que estará en las afueras de algún pueblo muy cercano… bueno, era distinto, aunque no en lo esencial.
Al estudiar en "provincias" veníamos a la polis a hacer prácticas, así que ir a museos o a teatros en la polis era estudiar a fin de cuentas.
Por la costumbre, ahora que habito en la polis sigo yendo a exposiciones con ojos de estudiante analizadora, la mirada pura, esa en la que no vuelco los conocimientos (no muchos, tampoco se trata de presumir, normalmente dejo a otros explayarse, que les hace ilusión), decía, la mirada pura es esa que, al ver la pieza que sea, no hace funcionar la máquina de identificar épocas, artistas, de relacionar con otras obras, otros artistas, otras épocas, la mirada sin análisis, porque es la que hace posible la emoción.
Y no os engaño, la mayor parte de las muestras ya las hemos visto ya, siempre se anda dando vueltas a lo mismo. "Siempre se aprenderá algo nuevo", con esa esperanza sigo acudiendo a la cita. Pero a veces, aunque no consigo ver las cosas con esa mirada, descubro o redescubro a algún personaje que tenía encajado en alguna categoría errónea.

Odilon Redon (1840-1916) siempre fue el pintor de este simpático bicho, una araña sonriente y para colmo de diez patas, increíble. La poca atención dedicada a este señor en nuestras clases magistrales le otorgó ese apelativo, Redon, el de los bichos. Se le considera por nosotras las miradas analizadoras/encasilladoras en ismos, un postimpresionista, bien, todo aquello que pasó después de los impresionistas a finales del XIX y principios del XX; simbolista, en un manifiesto literario de 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como "enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción objetiva"; y lo mejor de todo, precursor del surrealismo.
Para estos retazos no me necesitáis en absoluto, la Wikipedia os sacará de dudas. Para lo que sí me necesitáis es para contaros que solo necesita un color para meterte en su bolsillo: "El negro es el color más esencial, hay que respetar el negro"; que es capaz de hacerte reír, gritar y soñar, en negro, como Poe; que trae del sueño a las criaturas más alucinantes para vivir fuera de él como si tal cosa "Toda mi originalidad consiste pues en hacer vivir humanamente a seres inverosímiles, conforme a las leyes de la verosimilitud, poniendo en lo posible la lógica de lo visible al servicio de lo invisible". Pero, ¿y si utilizase todos los colores?,

los paneles que el barón Robert de Domecy le encargó para la decoración del comedor de su castillo te ciegan, utiliza el color de tal manera que parece que estuvieran trasiluminados, y es uno de los espectáculos más emocionantes que haya presenciado en los últimos años en una muestra en esta polis: "Cubro las paredes de un comedor de flores, flores de ensueño de fauna imaginaria; todo ello en grandes paneles, tratados con un poco de todo: el temple, el caolín, el óleo, el propio pastel, que me da buen resultado en este momento, un pastel gigante", hay obras de las que no quieres separarte, ni dejar de mirarlas, el día que descubrí al "pintor de bichos" descubrí unas flores llenas de luz y a "mirar lo real como trampolín hacia lo imaginario".

viernes, 12 de octubre de 2012

O.W.

El gran Oscar Wilde… no, no, demasiado petulante, a él no le gustaría, aunque lo fuera; se le atribuye a Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde la siguiente: "La imaginación es una cualidad que se le ha concedido al hombre para compensarlo por lo que no es, mientras que el sentido del humor le ha sido dado para consolarlo por lo que es".
Todos tenemos la primera, viene al nacer, puede ser que la educación/represión nos la cape, o puede que nos ayuden a desarrollarla, pero el segundo no, implica inteligencia… algunos no encontrarán concuelo… y tampoco pasará nada porque no se darán ni cuenta.
No le había mencionado y eso que le debo el subtítulo del Nido:  
"Life is far too important a thing ever to talk seriously about", otra buena frase, un faro  
¡ 
y un grillete. 
¿Por qué? Un faro porque me guía, me ayuda a quitar hierro al contar el día a día y un grillete porque me reprime, porque me obliga a pensar más y me da la vuelta a mí misma. Quiero llegar al fondo sin que se note y provocar la sonrisa al mismo tiempo. Wilde no lo querría así, querría libertad, querría que consiguiese el equilibrio entre lo ácido y lo dulce, el caso es que siempre he preferido la naranja a la pera. 
Él cocía imaginación con sentido del humor y la esencia resultante tenía toques ácidos y punzantes pero resultaba ligera al olfato del lector. 
Teniendo el faro/grillete me siento segura, no me comprometo demasiado, el texto es corto, hace cierta gracia o incita a la mueca, y planea por la verdad sin entrar demasiado en ella. El medio también ayuda, a Wilde le hubiera gustado, o eso creo, obliga a contar algo en una sola pantalla (así dicen que es mejor), con lo cual debes intentar resumir tus ideas al máximo y al final pasas de puntillas por ellas. 
Seguiremos ejercitando ambas cualidades y aprendiendo a combinarlas, no puedo defraudarle y… ¿por qué no? también seguiremos escribiendo trivialmente que también lo querría.

martes, 9 de octubre de 2012

Déjà vu

Literalmente significa "ya visto", tambien se denomina paramnesia y es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.
Ya hemos oído que la historia es cíclica y también que el ser humano tropieza dos veces en la misma piedra.
Todo se ha dicho ya antes porque todo ya ha sucedido antes.
Un señor llamado Eugen Berthold Friedrich Brecht pronunció estas inteligentes palabras en no sé qué momento pero un siglo después (en algunos casos) parece que todo se repite.


"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."
"Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica."
"Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo."
"Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países."

Y para acabar os dejo con la "Loa de la dialéctica", de 1932:
"Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: ‘Todo seguirá igual.’
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: ‘Ahora es cuando empiezo.’
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
‘Jamás se logrará lo que queremos.’

Quien aún esté vivo no diga ‘jamás’.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan,
hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir ‘jamás’?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo."

Yo me asusto, quizá penséis que con facilidad, pero ¿por qué si sabemos ya que todo se repite estamos cociendo otro desastre?