miércoles, 20 de mayo de 2015

Te pienso

Me gusta no tener que pensar en ti
aunque no olvido tu voz.
Este espacio se llena de detalles
que no verás jamás.
Porque siempre te estás yendo
y yo estiro los recuerdos
hasta que no se puede más y rompen.
Pensaba que no tendría que pensarte.
¿Y si la locura no viene así,
con voces alucinantes o visiones imposibles
mas sí con la obsesión de extrañar incluso tu reflejo?
¿Recordarás mis ventanas amarillas, mis letras, mis manos?
Si vuelves aquí, ¿qué contarte?
Que tengo unas cuantas palabras para ordenar,
nada de metáforas y, sobre todo, ninguna idea nueva:
escenas, blanco, marea, cartas, abrazo, final, música.
Y ya sabes que no podré conseguirlo
si zapatean mis paredes.
Mentira, miento
te pienso y enloquezco.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Simulacro/Brecha

¿Dónde estás? Vas del amarillo al negro.
Del sueño al simulacro.
¿Tal vez son la misma cosa?
¿Qué piensas de ese pequeño espacio libre que nos dejan? ¿Dónde lo tienes tú?
Es pequeño, es una grieta, es para el sueño o quizá a ti no te haga falta.
¿Puedes vivir en tu simulacro? ¿Qué sientes cuando aparece el negro en diagonal y atraviesa tu escena?
Un gran estruendo y un gran rayo negro incómodo de veras. O cuando dos grandes acantilados caen súbitamente cortando las aguas allá abajo.
Como en ese cuadro de la Brecha hay restos de otra tormenta. Toda la vida disuelta en su cielo. Pero están todos tus colores. Incluso están luchando dentro del negro mate profundo.
En el otro lado no hay simulacro, en ese lado la verdad está garantizada y el borde te abraza. Todo el color que acaba completando un negro mate, donde están todos tus yo, juntos.
¿Qué darías por ser un pájaro rojo? ¿Adónde quieres ir?
Despierta, mira, por allí va la voz que no se oyó junto a esa otra menos incómoda, la de tu simulacro.

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José Guerrero, La brecha de Víznar, 1966

"… transparente alegoría, en ocres, grises, rojos y negros, del asesinato de Federico García Lorca, cuadro que empezó a pintar en Nueva York y terminó en Madrid, y que versionaría en dos ocasiones sucesivas (1979-1980 y 1989)".
Juan Manuel Bonet
“La versión de 1966 es como la imagen de una herida que sangra. Es un acercamiento, la visión primera del lugar de una tragedia, frente a la que no cabe sino el desgarro irreparable del dolor y la fractura. No hay recomposición posible porque el dolor es demasiado cercano e intenso”.
Santiago B. Olmo