viernes, 27 de agosto de 2010

Yo me subí a un pino verde

Trepé por su largo tronco, se dobló a mi paso, como saludándome y, agarradita a sus ramas, me empujó a mi otro lado y me sacó de mis casillas, y me metió en la madriguera del conejo, y me enseñó lo que es bueno, después me posó suavemente de nuevo en el suelo arenoso.
Espero que la próxima vez me quiera llevar allá donde tu vayas porque en esta ocasión solo me ha acompañado hasta la puerta.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Más chicas de espaldas







Le violon d’Ingres, Man Ray
Venus del espejo, Velázquez
Ofelia, Carmela García
La bañista de Valpinçon, Ingres
Mary Cassatt at the Louvre, Degas
Mujer asomada a la ventana, Friedrich

martes, 24 de agosto de 2010

Hammershøi








En febrero viajé a Copenhague, conocí a Vilhelm Hammershøi. En realidad no le conozco todavía, me lo presentaron en la Gliptoteca Carlsberg y no he podido olvidarle. El segundo encuentro fue en la Galería Nacional, sabía que me encontraría con él allí y no quise perder la ocasión de volver a verle.
No suelo hablar de mis experiencias estéticas, como decíamos cuando estudiábamos, pero quizá este danés ha sido la gota que colmó.
La gente nos pregunta a los que hemos estudiado Historia del arte sobre nuestros artistas favoritos, en un intento de aparentar más inteligencia de la que se tiene en realidad se suele contestar que no se tienen favoritos, el arte es uno y es difícil decantarse por una u otra forma de expresarlo. Con el tiempo he descubierto, en mi caso, que nadie se ofenda, que es cierto, hay un arte, varios artistas, lo que sí es favorita es esa forma de expresar. En latín vulgar "ese cuadro no me dice nada".
Hay varias cosas que me atraen de Vilhelm, permitidme la confianza. Parece disimular que está ensayando continuamente para una obra inmensa que sí le hubiese hecho ingresar en la gran Historia del arte, en el canon, vaya mierda. Es un outsider, un marginado, luego está esa figura repetida, de espaldas, y encima pinta vistas y ni siquiera plasma las fachadas principales.
No encaja, qué interesante.
Hay un misterio, como estar dentro de un sueño, a mí sí me dice.
Para saber más, ver el documental (BBC) que le dedicó Michael Palin.

¿Diógenes emocional?

Sí, Jana, acaparo emociones ¿inservibles? pero es hora de sacar la basura.


Mi hermana dice que de dónde procede esta última afición mía por el cascajal, yo digo que detrás de esta fachada a punto de derrumbarse hay vida queriendo escapar.
Y por otro lado, la ruina y la naturaleza abriéndose paso, un concepto romántico.

sábado, 21 de agosto de 2010

"Se cogen puntos de medias"

Hay quien se separa de su pareja en vacaciones, no voy a dar cifras porque da lo mismo, lo dejaremos en mogollón, o sea, mogollón de parejas se separan en vacaciones. Eso de "el roce hace el cariño" es una de esas mentiras que hay quien se ha creído, es más bien "uf, que me tocas". El caso es que podría considerarse que este periodo idílico es el test para ver si quieres volver a rozar, si quiera, al que hasta junio adorabas.
Este preámbulo es para anunciar que mi roommate –queda siempre mejor reducir a una palabra una expresión incómoda–, o sea mi compañera de piso, ha decidido lo contrario, vivir en pareja, hay que ver, y esto solo nos puede llevar a la ruina a ambas; a ella porque rozarse con determinadas personas lo único que produce es rozadura (quizá el mejor regalo en estos casos es uno de esos stick anti-fricción) y a mí porque pierdo algo parecido a un hogar y he de buscar casa.
Me hallo pues en ese círculo sin fin en el que se ven envueltas muchas personas como yo, esos excluídos de la sociedad, los treintañeros solteros sin trabajo; no tengo nómina luego no tengo piso y no voy a tener piso porque lo de la nómina va a pasar a la historia y así hasta el desasosiego total o hasta que alguna especie humana de esas llamadas "propietarios" te alquile un agujero, oscuro, bien pequeñito –es imposible que pierdas cosas allí porque todo te queda a la vista– que se parecerá al garito donde antaño encontrábamos un cartel que rezaba "Se cogen puntos de medias" y que se llevará prácticamente todo tu sueldo, y además no podrás tener muchas medias porque no te cabrán y encima nadie ya coge puntos y tendrás que tirarlas.

martes, 17 de agosto de 2010

Cine, cine, cine... más cine por favor

Veo cine desde que tengo recuerdo, me alimento de ello, no puedo vivir sin historias.
Me gusta ir sola al cine, la verdad es creo que me gusta más sola que acompañada.
Yo siempre tengo que sentarme muy adelante, así la pantalla es toda mía. Si voy con gente dejo que ellos decidan, nunca he sido radical del todo. Pero yo necesito entrar en la historia así que la tercera fila es ideal para mí, es la fila de detrás de los raros, de los que ven mal de lejos, de los muy bajitos y de los que creen que alguien con el pelo muy rizado se va a sentar delante de ellos y no les va a dejar leer los subtítulos.
Me escondo en mi tercera fila, en cuanto se apaga la luz hasta me descalzo si puedo y me acurruco en la butaca, me hago invisible en la sala, es como si al tener solo contacto con la butaca y no pisar el suelo pudiese despegar más fácilmente; también me pasa con la lectura, debo estar aislada o incluso en movimiento para transportarme mejor, volar mejor. Últimamente, si me canso, me apoyo en la butaca de al lado, me recuesto y es mas cómodo; lo sé, es exagerado y sobreactuado.
Y cuando salgo del cine casi nunca comento las películas (antes escribía pequeñas críticas en pequeños cuadernitos), es que quiero seguir un rato en ensoñación y recordando todas las sensaciones.

viernes, 13 de agosto de 2010

"Algunas veces he creído hasta seis cosas imposibles antes del desayuno"
La Reina blanca. Alicia a través del espejo

miércoles, 11 de agosto de 2010

Pensamientos

Mi antigua habitación en León es muy grande y luminosa. Hay espacio para pasear y jugar. Y hay libros, muchos libros, mis libros. Todos los de la universidad, los catálogos de exposiciones, hay estanterías con dos filas de novelas.
No sé si alguna vez podrán estar conmigo. De momento su custodia la tienen sus abuelos.
Cada vez que vengo a mi palacio, compartido en ocasiones con la princesa Paula (mi sobrina comelibros) reviso la biblioteca.
En esta ocasión y con esto del blog se me ha ocurrido buscar mis diarios y releer.
Hay de todo, pensamientos muy dramáticos fruto de una adolescencia creativa, pequeñas revoluciones jamás vencidas, declaraciones de amor imposible... pero lo más importante, llevo haciendo esto casi toda la vida y no me acordaba.
Hay algún cuaderno de verano en el que apuntaba todo lo que hacíamos, tiene pegadas entradas de teatro y cine y hasta recibos de restaurantes donde cenábamos. Son cuadernos que hacía cuando iba a Gijón sola con mi madre.
No contienen lo importante porque no verbalizaba lo que ocurría pero he podido captar cierta tristeza y un deseo de escapar.
Al leerlos ahora veo que sigo siendo la misma y me gusta.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La hora de la siesta produce monstruos

Hoy, cuando he despertado de un pequeño sueño he sorprendido a un gran abejorro, de esos gordezuelos y torpones que llevan pañal, libando de una flor... en un mantel... tendido en la terraza... después ha caído exhausto al suelo de la cocina.

martes, 3 de agosto de 2010

El árbol del ladrillo

En mi barrio he encontrado el árbol del ladrillo. Tiene que ser ese, me di cuenta el otro día al sacar dinero del cajero, miré hacia abajo y vi unos cuantos ladrillos plantaditos, y de los ladrillos había brotado un árbol muy alto.
¿Es una casualidad que esté al lado de un banco? ¿Qué ocurre si plantamos ladrillos? ¿Y si era así de fácil y nosotros no nos hemos dado cuenta? ¿Por qué ha brotado un árbol y no pisos baratos?

Rebeca

Es el elemento indispensable en la maleta de una leonesa, si vienes a León y no tienes rebeca estás perdido. Mi ciudad es un lugar fresco para los nativos, helador para los extraños. Vamos que ayer, por ejemplo, a las nueve de la noche el frío era polar. Hay dos tipos de fríos leoneses: el polar y el glacial; si te toca el primero, con la rebeca salvas los miembros, en cambio con el segundo, hipotermia y cianótica perdida hasta que engulles algún producto de esta nuestra tierra ligero como una liebre, anticongelantes naturales. Heme aquí en agosto, pues, y puede ser que duerma con manta, de las que pican.