viernes, 17 de junio de 2011

Creación/salvación

Cuando eres una niña los adjetivos son sencillos: bonito, feo, guapo, tonto, listo, bueno, malo, después la vida se complica y entran en tu vida las medias tintas (uséase los grises, el mundo gráfico me inspira), y utilizas otros adjetivos para resultar interesante (no guapo), sofisticado, pedante (no listo). Parece, además, que la reacción al sentimiento que sea debe ser más compleja; no decimos, "qué bonito", "qué triste"; nos prejuzgarían de pueriles. El mundo del arte (así lo llaman como si fuera otro distinto) está poblado por seres que hablan un idioma complejo de adjetivos raros que convierten al arte en un mundo extra-terrestre, extra-humano al final y en mercancía.
Hoy he dado un paseo por París (Atget, en la Fundación Mapfre, Madrid), he mirado a los ojos a unos del siglo II (Retratos de Fayum, MAN, Madrid) y he leído.
El arte (la creación) nos salva, el arte es nuestro, el arte es bonito.

jueves, 9 de junio de 2011

SSS


Hace tiempo que no comparto con vosotros algún platillo, como dicen los mexicanos. Sabroso, Sencillo y Sostenible: Falso caldo verde y cazuelita de pez espada, un poquito de saudade portuguesa con alegría primaveral, gracias a los pimientos de colores, un poco de zanahoria, jengibre, soja (alguno querrá que dé más pistas pero non riesco).

viernes, 3 de junio de 2011

Se busca optimista

Soy pesimista. Es un diagnóstico. Por más que disimule no tiene cura.
Las autoridades psiquiátricas aconsejan juntarse con gente optimista. No es que te vayas a contagiar como con el catarro, creo que el intríngulis (qué bonita esdrújula) es que al verles y al estar con ellos (con los optimistas) es como si la cosa se equilibrase. Vamos que ni todo "er mundo e' güeno" ni "qué asco de vida".
Tal y como están las cosas debemos de tocar a un optimista por cada millón (un decir), como soy de letras no sé hacer cálculo de probabilidades. A lo mejor hay más, pero no puedo llegar a ellos, están siempre juntitos y creen que si cambian de color la decoración de palacio todos seremos más felices.
Entre las personas que frecuento es improbable que tengamos un optimista a mano que nos ayude a ver el mundo –la vie– en rose.
Tengo que ponerme a buscar a mi optimista cuanto antes porque temo caer en esa famosa espiral de negatividad.