viernes, 17 de junio de 2011

Creación/salvación

Cuando eres una niña los adjetivos son sencillos: bonito, feo, guapo, tonto, listo, bueno, malo, después la vida se complica y entran en tu vida las medias tintas (uséase los grises, el mundo gráfico me inspira), y utilizas otros adjetivos para resultar interesante (no guapo), sofisticado, pedante (no listo). Parece, además, que la reacción al sentimiento que sea debe ser más compleja; no decimos, "qué bonito", "qué triste"; nos prejuzgarían de pueriles. El mundo del arte (así lo llaman como si fuera otro distinto) está poblado por seres que hablan un idioma complejo de adjetivos raros que convierten al arte en un mundo extra-terrestre, extra-humano al final y en mercancía.
Hoy he dado un paseo por París (Atget, en la Fundación Mapfre, Madrid), he mirado a los ojos a unos del siglo II (Retratos de Fayum, MAN, Madrid) y he leído.
El arte (la creación) nos salva, el arte es nuestro, el arte es bonito.

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