viernes, 7 de septiembre de 2012

Un globo, dos globos, tres globos

Tres globos blancos vuelan libres hasta convertirse en tres puntitos diminutos en el firmamento de esta tarde de verano. No, no es un principio, bueno o malo, para romper el post en blanco, lo acabo de presenciar (salvo licencias poéticas y esas no las cuento). Intentando trabajar me disperso con facilidad, y en ausencia de moscas cualquier cosa es buena, ahora se llama déficit de atención, y bueno esto no es del todo exacto porque he seguido a los citados tres hasta donde llegó mi vista mortal.
La realidad me distrae… un fuerte aroma a menta procedente de la terraza de al lado me ha hecho perder el hilo del discurso.

He decidido abrazar el surrealismo.

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