lunes, 12 de abril de 2010

Paro, parar (segunda)

¿Se acuerdan de la procrastinación?
La primera vez que oí esta palabra fue en una película; el hermano mediano de la familia de El primer día del resto de tu vida (muy recomendable) padecía esta "dolencia".
Procrastrinar es diferir, aplazar.
Y fíjense las casualidades del cine, la famosa Scarlett O'Hara también practicaba lo del "déjalo para mañana".
Hasta ahora era una obsesiva del "primero la obligación y luego la devoción", entonces decidí equilibrar un poco y empecé a dejar algunas cosas para mañana.
Cualquier tiempo pasado ya pasó y el mañana es incierto así que intento hacer planes diarios.
Me paré para tratar de averiguar qué no debía aplazar más y era intentar ser feliz.
A algunas personas cercanas esto les parece una locura, yo no tenía mucho que perder: un trabajo con el que ni siquiera puedo tener casa propia (hablo de alquiler, por supuesto), yo quiero vivir no sobrevivir, ya he demostrado con creces que puedo hacerlo.
Claro que tengo miedo, nos lo están metiendo en el cuerpo desde hace dos años o más, ahora ya es insoportable, hay que hacerse un poco sordo.
La felicidad es la ausencia de miedo, ¿por qué aplazar más la felicidad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuéntame algo