domingo, 12 de diciembre de 2010

La reina breve

"De lo único que me arrepiento en la vida es de no haber saltado una valla"
Reina María Victoria


Las buenas historias empiezan con una buena cita. He de confesar que era una frase deliciosa para traérmela a El nido y que pensaba usarla para dar rienda suelta a mi maestra, la superficialidad, pero intentando indagar la razón de este pedazo de sabiduría he encontrado a la emisora de la inanidad. La frase no encierra ni hipótesis científica ni filosófica, no tiene gran contenido conceptual e incluso tiene demasiados elementos para ser dadá así que no me servía para epataros.
La señora en cuestión es esta (Wikipedia ha tenido la bondad de dejarnos su retrato).

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/17/Maria_del_Pozzo.jpg
Maria Vittoria Carlotta Enrichetta
Giovanna dal Pozzo della Cisterna


La razón por la que no saltaba vallas la pobre es porque toneladas de nobles telas se lo impedían (estas chicas antiguas iban siempre muy tapadas). Fue la Reina Consorte, consorte del breve rey Amadeo de Saboya. No estuvo mucho por aquí, casi solo la debemos la primera guardería infantil de España para los hijos de las lavanderas del río Manzanares.
Eso fue allá por el último cuarto del siglo XIX, una gran empresa por su parte, las guarderías (gratuitas o por lo menos baratas) son hoy difíciles de encontrar, a decir verdad como las buenas vallas de saltar.

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