jueves, 3 de octubre de 2013

Chaflanes

Al empezar a pasear de verdad por este lugar que habito me di cuenta de lo hermosos que eran los chaflanes, es inevitable mirarlos, ¿no los miráis vosotros también? Nunca he imaginado o soñado con poseer una casa, debe de ser la herencia de algunos genes que no me ha hecho soñar con suficiente ahínco o que simplemente la realidad se impone, y ahora ni siquiera me permito que planee la idea. Al llegar a determinadas esquinas de este lugar, a veces sueño despierta con situaciones, sensaciones (la alucinación puede llegar a ser muy real): "Si yo fuera un poco rica (lo podéis entonar si queréis), quizá en Second life, o mejor en Another life, residiría entonces en una de las espaciosas habitaciones de mi casa de huéspedes, luminosa, de verdad, y exterior, de verdad. Una vía grande y ancha no está mal, las esquinas no son especiales, los grandes ventanales con contraventanas, bueno, pero las cosas importantes pasan en un chaflán, las cosas buenas te ocurren en esas terrazas cerradas, en esos miradores enormes acristalados que tienen el privilegio indiscutible de mirar a dos lugares distintos y confluyentes, donde estás fuera y dentro a la vez y además te ofrecen la calle en versión cinemascope y technicolor. Si me dejo llevar entonces no viviría en la ciudad pero de igual manera tendría que tener mi mirador cinemascope".


Luego camino calle abajo, por cualquiera de las dos calles que desembocan en el chaflán y la cosa es completamente diferente, en este lugar huele cada vez peor, está sucio de cielo a suelo y lo que más abunda son cajas de zapatos oscuras y cuyo precio está supervalorado, algunas por debajo del nivel de suelo. Nada bueno ocurre en el subsuelo, allí no hay color.
Hay nubes grises, humos grises, la escala de grises, comprendo estos conceptos.
Se dice que en la vida nada es totalmente blanco o totalmente negro, se dice que hay grises. Pamplinas. Es más, se dice que hay distintos tonos de grises, ¿cómo son, gris claro, ala de mosca, gris marengo, gris plomo?
También se dice que el que no se consuela es porque no quiere.
¿Gris es menos negro? Lo dejo así.
La vida se está poniendo gris oscuro casi negro, la de la gente común, la que no aprecia matices de gris.
Va oscureciéndose cada día más. Antes vivía en el exterior, ahora en el interior, antes iba al cine, ahora no, antes leía libros, ahora no, antes tenía trabajo, antes sonreía, antes investigaba, antes estudiaba…, antes, ahora no.
La distancia entre el chaflán y el final de la calle es cada vez más grande.
Y no hago más que leer sobre algo preocupante, que todos, los que vivimos en escala de grises y los que lo hacen en color vamos decayendo, nos volvemos miserables, perdemos la educación, si la tuvimos, y la moral, si la tuvimos. Se exacerba con lo que está ocurriendo y no parece que podamos estar por encima de ello.

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