jueves, 21 de febrero de 2013

Líquida, sólida y gaseosa

Mirad bien.
Con las cosas que nos dicen todos los días esto que veis podría ser una metáfora acertada de cómo nos encontramos, hechos pedazos. Y cabizbajos. Me gustaría saber por qué a los gobiernos les interesa esa propaganda del miedo que no arregla nada, sino todo lo contrario, es retórica, en realidad sí lo sé y vosotros también.
La inmundicia (creo que es la palabra más adecuada) puede llegar a cubrirnos y hacernos desaparecer pero ¿por qué estamos tan sorprendidos?
¿Acaso hemos estado viviendo en una especie de campana protectora en la que los problemas cotidianos no iban a penetrar nunca más?


Ahora leed esto:
"¿Qué es la ‘vida líquida’? La manera habitual de vivir en nuestras sociedades modernas contemporáneas. Se caracteriza por no mantener ningún rumbo determinado puesto que se halla inscrita en una sociedad que, en cuanto líquida, no mantiene por mucho tiempo una misma forma. Lo que define nuestras vidas es, por lo tanto, la precariedad y la incertidumbre constantes. Y el motivo de preocupación que más obstinadamente nos apremia es el temor a que nos sorprendan desprevenidos, a no ser capaces de ponernos al día de unos acontecimientos que se mueven a un ritmo vertiginoso, a pasar por alto las fechas de caducidad y vernos obligados a cargar con bienes u objetos inservibles, a no captar el momento en que se hace perentorio un cambio de enfoque y quedar relegados.
Así, dada la velocidad de los cambios, la vida consiste hoy en una serie (posiblemente infinita) de nuevos comienzos... pero también de incesantes finales. Ello explica que en nuestras vidas resulte abrumadora la preocupación por los finales rápidos e indoloros a falta de los cuales los comienzos serían impensables. Entre las artes del vivir líquido moderno y las habilidades necesarias para ponerlas en práctica, librarse de las cosas cobra prioridad sobre el adquirirlas.
Una vez más, Zygmunt Bauman nos brinda un diagnóstico de nuestras sociedades certero, agudo e inmensamente conmovedor."
Este ancianito nos ha calado.
De todo ha habido antes pero ¿el humano sabía recomponerse? ¿Qué ocurre para que no sepamos cómo continuar si nos quitan lo que parece que teníamos?
Nos sentimos indefensos, ¿y la capacidad de resolver problemas? y no me refiero a un rompecabezas ni al mínimo común múltiplo. ¿Se deberá a eso que llaman educación? ¿solo hemos podido acumular datos en nuestros cerebros?
Nuestra educación parece que está diseñada y programada precisamente para el miedo y el control y de este círculo va a ser complicado salir.
¿Tenemos que aprender a vivir la "vida líquida"? ¿Y por qué no cambiamos su estado? nos quedan dos más.

Y también podemos mirar superficialmente. Son las minúsculas piezas de ese puzle enorme que le regalaron entre todos, que ha tardado mucho en hacer, que le da tanta pena deshacer y que guarda debajo de la alfombra debajo de la mesa del comedor. Cuando vienen todos a comer la mesa se abre, tiene en el medio una tabla supletoria, la ponía cuando quería montar el puzle. Hay varias alfombras que esconden tesoros en la casa y siempre te preguntabas cómo llegaba de la mesa a allí abajo.
Era de esos difíciles, con miles de matices de color (solo pensarlo te pone nerviosa).
Lo mire como lo mire me pongo nerviosa.

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