miércoles, 23 de julio de 2014

Los felices cien

La vieja señora preside la ceremonia.
Hoy todos comen de una misma olla; cocido de verano (las únicas diferencias con el de invierno son la estación en que se come y lo que uno lleva puesto). Hoy come rodeada de casi todo el grupo (los vivos y los que residen cerca, y, sobre todo, están a favor de la diversión ya que se conocen miembros del grupo que no acudían a las ceremonias por exceso de alegría). Pasa a menudo que esté rodeada y no solo en las fiestas obligadas como esta, de manera natural siempre ha sido y es así, está claro que porque la/su naturaleza se lo ha permitido, hace cien años que aguanta en el mundo y además porque indiscutiblemente es la jefa del clan, con todo lo que la palabra connota.
No sé si os habéis topado alguna vez con la definición de familia: "un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas", la veo demasiado neutra o tibia, la de clan o tribu se ajusta más a este grupo, más implicado o conectado con su puntito de toxicidad. Ya se sabe que hay grupos de personas que son familia aunque no estén emparentadas y también emparentados que viven juntos pero son impermeables, o sea que nada se les pega de los otros, "no se nota, no se mueve, no traspasa".

El clan en mayo del 86, hace 50 años de su boda
Foto: David Rodríguez
Ella lidera un clan, en lo bueno y en lo malo, con toda su tragicomedia, sus miembros nunca tienen el papel que les corresponde en la obra y son demasiado emocionales, anárquicos, permeables, agridulces, crueles y cándidos, libres pero dependientes, con sus gritos y sus silencios, con la ironía como idioma… 
2014, cien años
Foto: David Rodríguez
La vieja señora está presumiendo hoy de que tiene noventa, noventa y nueve y cien años alternativamente, se aprovecha del protagonismo del día en los momentos en que no se ausenta, da lecciones de vida y se come dos postres.
En cien años han pasado cosas gordas a su alrededor: dos guerras mundiales, otra civil, una súper crisis económica, una dictadura, un breve pero convulso periodo republicano, otra dictadura, la llamada transición democrática; y dentro: orfandad y lo que tocaba después, espabilar pronto, ayudar a sobrevivir a todos, criar, trabajar, parir, vivir.
Es una persona segura. Todas esas piezas de fuera y de dentro las ha hecho encajar, acoplándose sin hacerle daño. No acierto a saber si esa gran seguridad la da la edad o ella ya lo era desde antes. Tiene que haber algo más encerrado.
Todos se preguntan cuál es el secreto de su buena longevidad, como si la respuesta fuera una sola, sin duda la mayoría pensarán en su naturaleza, ella misma presume y lo achaca a eso junto con un porcentaje muy bajo e ingenuo de lo divino; es dura y resistente, no se rompe cuando se cae, autodidacta, siempre curiosa con ganas de aprender (en la escuela le dio tiempo a lo imprescindible) y creo que ha llorado lo justo. No creo que se haya visto a sí misma como ‘depre’ nunca, optimista tampoco creo que sea una palabra que haya pronunciado mucho pero el caso es que lo es. Ahora que se da cuenta de que tiene ciertos problemas de memoria y de que las pilas se le acaban a menudo pregunta si se podría tomar algo, una píldora le coloca los recuerdos recientes y ya está, resuelto y a otra cosa.
"[…] la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás. El grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida." Estas son las características de la llamada inteligencia emocional de Daniel Goleman.
He llegado a la conclusión de que Eulalia vive tanto tiempo principalmente porque quiere, es posible que otros como ella sean muy seguros después de una larga vida, pero ella además tiene algo que no ha aprendido ni entrenado, una guía interna para confeccionar todos los puzles (de la vida) que hasta hace bien poco funcionaba muy bien.
Sospecho que reúne un buen número de esas características, sospecho que siempre fue así… o quizá soy yo que la miro con admiración o me ciega el cariño, pero ojalá en la herencia me tocaran algunas…

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