viernes, 11 de enero de 2013

Enero de saldo

No me gusta enero. Hace años que me pasa. Estoy lenta, despistada, descentrada, nerviosa y me entran unos deseos irrefrenables de cortarme el pelo.
Y ¡hala! las Rebajas. Uno de los inconvenientes de cumplir años en Navidad es que si has de cambiar algo te toca hacerlo en compañía de miles de personas que salen a consumir con la trampa del descuento. Trampa porque aunque en la etiqueta ponga -10% y seas consciente de que es una puñetera mierda parece que te llevas el chollo padre. No te digo el alegrón cuando pone -40, -50 y así sucesivamente, nos engañamos y consumimos, luego existimos. Nos engañamos continuamente a nosotros mismos. Como vamos a acabar con el vil capitalismo si somos adictos a él, hay que ser coherente, es un compromiso, en lo bueno y en lo malo, a las duras y a las maduras.
Una que ha decidido simplificar su vida, en cuanto a posesiones se refiere, no consiente en acumular cosas inútiles, así que, aún a riesgo de herir susceptibilidades, lo admito, cambio regalos.
Me he aventurado y con gran paciencia he acudido a la fanquicia de turno, no daré nombres, que no devuelve el dinero, gran estrategia comercial lo llaman, sí o sí, te guste o no (en mi caso la segunda opción) has de llevarte algo, si no en ese momento tiene que ser en los siguientes días porque si en tres meses no has conseguido que nada te guste, muy habitual en mí, tienes que ir a sellar tu recibo, qué modernos. Así que después de dos horas de probar y probar te llevas algo que no necesitas y que te gusta más o menos. Al principio es más pero a medida que avanza la tarde es menos. ¿Por qué?
por la prisa, por la obligación de cambiarlo, porque si no lo haces otra prenda inservible entrará en tu armario, ¡eso no! Has tenido que tomar una maratón de decisiones y definitivamente dejaste la prenda inútil pero has tenido que traerte otra. Como tengo un culo que no me lo merezco (pensad lo que queráis) me he traído a casa una falda imposible, es imposible caminar con ella, es imposible que me quede bien, no es LA FALDA pero es ecológica, poliéster reciclado, ¿cómo os quedáis? la daré una oportunidad. Otro engaño más, que digo yo que si ni siquiera el poliéster está entero…

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