martes, 29 de enero de 2013

Diminuta reflexión

(Basado en hechos reales)
La tostada no cayó por el lado de la mantequilla…
Hay dos posibles lecturas de esta frase, la primera es la del positivo, "oye, pues qué guay (admitido por el DRAE, ojo), porque con la de ponzoña que tenía el suelo te has librado de tirarla".
La otra es ¿quizá no tenía suficiente mantequilla? Una solución de física. Una respuesta realista al tan manido Murfi (permitidme llamarle así, con la i nuestra, total no existe…). 
Me acusan continuamente de pesimista, incluso lo achacan a mi signo zodiacal, vaya tontería, porque en realidad se lo debo por entero a mi madre y ella, a su vez, probablemente a mi abuelo. Ella siempre se defiende diciendo que es realista, bueno realista pero por la parte de abajo del vaso.
Ser negativo está de moda, no está bien visto ser optimista y menos presumir ¡eso no!
La frase más coreada es "Va todo fatal", en un intento de ser solidario con el resto, en realidad la mayor parte quieren decir "Me va todo fatal", ya que ser pesimista y egocéntrico… eso sí que estaría mal visto. La diferencia es grande, con la primera fórmula parece que el que te lo dice empatiza contigo, con la segunda volvemos a la realidad, al otro siempre le va a ir peor que a ti, porque tú, al fin y al cabo "¿de qué te quejas?", no tienes hipoteca, niños, coche (entra todo en pertenencias, ojo). 
Chorradas. Los que lo están pasando mal no hablan de lo fatal que está todo, esto siempre ha sido así, pero todos queremos estar pasándolo peor que el otro.
Los días pesimistas creo que merezco más de lo que tengo (pues claro), en los días realistas recuerdo que estoy mejor que otros, que decisiones pasadas me han conducido hasta este momento… quizá la línea entre el conformismo y el optimismo es muy delgada.
Y ya he añadido un nuevo -ismo a la confusión-reflexión.

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