martes, 19 de octubre de 2010

El arte no es lo que era



Todavía hay esperanza, todavía puedo esperar que al entrar en un museo una emoción sin precedentes me estruje por dentro hasta hacerme soltar una gran sonrisa, todavía pueden sorprenderme, todavía puedo decirles a todos los inmovilistas, a todos los que tienen la osadía de imponer un canon, que la belleza no es una sola, que no tiene un solo estilo, que no es figurativa o abstracta, que no se acaba, que no ha muerto.
Últimamente he aprendido algo más de esa emoción ante la belleza –podéis encontrar algunos ejemplos en la portada de El nido–.
Escogí estas dos imágenes de Os gemeos porque no sé qué habría sido de mí si esa tarde en Belém si no me hubiese topado con estas paredes.

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