miércoles, 29 de octubre de 2014

Desafortunada en realidad…

El ejercicio más sencillo de imaginación es descubrir esas formas ocultas en las nubes. Mirar hacia arriba e inventar y pasar las horas.
Tanto arriba como abajo nada es lo que parece…
Llevo un mes intentando apartar mi vista de la realidad, llamadlo falta de interés, pero la realidad desafortunada se impone a mi ficción carente de fortuna y entra por todas partes así que es muy difícil zafarse, es más fuerte que yo, ni mirando a las nubes.
Está siendo un mes "desafortunado" para mi ficción pero la realidad de ahí afuera supera cualquiera de las ficciones. Se pasan las horas mirando tanta vergüenza, sale de todas partes: ladrones afortunados, declaraciones desafortunadas, consejerillos metepatas, alcaldes machistas reincidentes, ministras incompetentes, obispos reaccionarios, ministros beatos, directivas insolidarias y un niñato megalómano; conocéis sus nombres, gentes muy desagradables que van desgastando día a día, día a día, día a día.
Los ladrones salen como setas en este otoño poco lluvioso o despejado. Los que les defienden dan pena, los que les atacan mejor se callaban.
Está de moda declarar, todo el mundo lo hace, todo el mundo cree que tiene que hacerlo, salvo los que tienen estricta obligación.
Y todos nosotros cabreados pero impasibles, indignados pero mudos.
La cagan y declaran y luego la vuelven a cagar. Y no saben de qué hablan, y no están nunca a la altura, y siempre echan la culpa a otro, y todo da mucha vergüenza y mucho asco. Mucho me temo que no está lejos un tiempo en que todo nos resbalará, nos acostumbraremos a verlo todo pasar y perderemos cualquier capacidad de maravillarnos y asustarnos, llamadme perspicaz.
"Desafortunado" es el adjetivo de moda, vaya eufemismo, da igual la pata que se meta, la burrada que se diga, la falta de respeto que se cometa, a quien se insulte… al día siguiente se sale y se piden disculpas y todo se esfuma, y no pasa nada, desde el "me equivoqué no volverá a pasar" todos hacen propósito de enmienda y hala, ya pasó, y si no pasa hoy pasará mañana, sana, sana.
Y hay que agradecer y considerar digno que pidan disculpas, porque somos todos como niños pasando el día mirando nubes, no hay que pedir disculpas, hay que desaparecer y pensar antes de hablar, antes de actuar, antes siempre antes, que es muy de escuela.
Cuesta trabajo imaginar buenas formas en estos cielos.
Cuesta trabajo creer que haya gente pública respetuosa, pensante, inteligente, honesta, competente, llamadme desconfiada.
Cuesta trabajo reírse, bailar, cantar en este lugar llamado mundo, llamadme negativa.
Y ni los árboles de la ciudad me pueden cobijar.


Aunque estoy del lado de la imaginación, que desafortunadamente se estresa este mes, espero un afortunado día alguna nube con forma de nube y, mientras tanto, rebajaré la dosis de noticias que es muy perjudicial para la salud y no están los protocolos muy finos…

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