martes, 24 de junio de 2014

El melancólico

No soy como tú,
no estoy preparado para saltar
aunque siempre estoy
a punto de querer hacerlo.
No soy como tú,
no puedes verme,
estoy siempre ahí
detrás de todas esas capas de papel
pegadas en la puerta azul;
si una se despega
quizá se pueda comenzar a leer,
cualquiera que se acerca quisiera hacerlo,
pero se van rompiendo y es imposible.
No soy como tú,
no me presento antes,
vendrás a mí
en una habitación llena
y prometo que no te rechazaré
(sin pensarlo antes mucho).
No soy como tú,
para construir algo
primero lo desharé varias veces,
y, cuando lo construya,
será sólido y permanente.
No soy como tú,
pero puedes confiar en mí,
siempre.

Según Hipócrates (el del juramento, sí) existen cuatro temperamentos para definirnos psicológicamente: sanguíneo, melancólico, colérico y flemático.
El melancólico es el más rico y complejo de todos.
El tipo melancólico es: analítico, abnegado, dotado, perfeccionista, muy sensible, predispuesto a veces a la depresión, el que consigue más disfrute de las artes, introvertido, pesimista, tiene gran capacidad de concentración, fiable.

¿?
Permitido adivinar…

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