miércoles, 21 de diciembre de 2011

Cuento de Navidad

Hace un día que he cumplido años, 36 castañas me han caído. Cumplo años en fechas melancólicas. Los que cumplimos años en vacaciones tenemos carencias de tipo social, porque no teníamos fiestas populosas con patatas y bocadillos de nocilla.
Cuando era pequeña era poco exigente, ver cine en pantalla grande y en el medio era mi mayor lujo. En el medio era mucho mejor. En el teatro Emperador, como en otros teatros existía esa fila en la que estirabas las piernas, además coincidía con el pasillo. Si te tocaba peli de las de merienda más te valía estar cómoda. Como todo lo bueno se acaba (ahora se pueden comsumir filmes del tamaño de una magdalena) siento nostalgia de cosas buenas como una buena peli un domingo por la tarde, y a veces me hago bocadillos de nocilla. El fantasma de las navidades pasadas.
El miércoles he ido a un cine grande a ver The artist (Michel Hazanavicius, 2011). La sesión estaba llenita de mujeres de avanzada edad que habían ido con las amigas a la sesión de siete, a una para todos los públicos.
Cumplí con todo el rito. Cine grande, sesión casi infantil. Me senté en butaca 1, en el centro de este cine enorme. Tenía una sensación de felicidad muy parecida a aquella de la infancia, yo tan pequeña, a oscuras, en medio de tanta gente que no te conoce, que no conoces, y que compartía esa historia conmigo.
Después de este año tan agitado de conciencia, me apetecía volver a escribir de lo "bonito". The artist es un hermoso cuento con los ingredientes de las buenas historias; ilusión, ternura, tristeza, alegría, amor, un perro simpático y un poco de claqué.

1 comentario:

  1. La sociedad de hoy nos ha sobrevenido y nadie sabe cómo ha sido. O algunos, sí, pero nos da igual. De nada valen explicaciones ante las pérdidas de las cosas que nos hacían felices. Yo también recuerdo el cine de mi infancia y adolescencia como un espacio-tiempo de placer, en gran medida compartido con mi madre. Algo cada vez más difícil de repetir (la última, "El lector", hace un par de años).
    Pero a cambio, la sociedad de hoy, sus artilugios, me han permitido encontrarme contigo, querida y desconocida prima, y felicitarte por primera vez tu cumpleaños.
    Ya sabes dónde vivo, dónde tengo mis cosas, dónde podrías escaparte unos días si quieres un cambio o que vayamos juntas al cine.
    No tengas la menor duda de que serás bienvenida.

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